viernes, 3 de julio de 2020

Outsiders


Retorcida mi visión,
Entre la sábanas enredadas
que ahogaban el orgasmo en comunión,
Causado por el viento en forma de palabras,
El camino santo fue pavimentado.

Y así también fue destruido.

La fuerza del vínculo
y el deseo de la tempestad
forjó el discurso
que pasaría a la posteridad:

"Forastero llegaste,
En forma de humo 
abrumador.
Con un disfraz modesto
de intensidad y profundidad,
Ofreciendo el infierno
y el fuego de la entrepierna.
En forma de lenguaje respondí.
Y el viaje a mis tierras te ofrecí.
Te quedaste y descansaste.
Eyaculaste.
Eyaculé.
Pusiste la Fe en el momento.
Puse la Fe en el momento.
Seguiste caminando,
Como un invitado.
Te mostré los monstruos
que exhibo en la galería,
Compraste una muestra: ¡Qué osadía!.
Pusiste tus monstruos en tu bolsillo y
mientras tocaba tus protuberancias
-bellas flores dantescas-
los pude palpar
junto a tu hombría:
Tragué tu hombría hasta atorarme,
Viste las lágrimas salir,
Con mi boca cubierta de los residuos,
de tus fluidos,
porque eran míos.
Sólo Míos.
Guardé un poco
y escupí al cielo tu creación:
El fuego brotó como una chispa juvenil
que destruyó tu disfraz
dejando a merced:
Tu espalda rasgada.
El tronco desviado.
Tus rizos al viento.
Eres un Rompecabezas.
Mis manos desean armarlo.
Retorcida mi visión,
maravillado vi tu caminar 
desnudo, con el mar y las estrellas
vigilandote.
Pero tomaste un rumbo diferente
porque diferente fue el sentir.
El poder de mi pluma abrió
ver el camino sacro que tus pies recorrían
y que no era el mismo que tenía en mi carpeta.
¿Si la lengua no hubiese hablado
Nunca lo hubiese sabido?
Y me ofreciste un diezmo,
Que mis lágrimas tomaron
y aceptaron,
Entre el vaivén de mi cuerpo
tembloroso 
Y el océano que derramé
por las dimensiones abismales,
De un camino abierto en dos
que no fue revelado hasta cuando el verbo
fue una acción.
Encontré mi hacha
y en colérico dolor
las profundas raíces
que fueron forjadas
que fueron regadas
que fueron sagradas
están siendo rotas.
Porque siempre fuimos forasteros
Porque siempre fuimos viento
en tierras desoladas
adornadas con arreglos florales
del más brillante celofán."

Por los tres soles
y unas cuantas lunas,
Dejo mi pluma hasta acá,
porque su tinta está cubierta
de tu inequívoco aroma
de neblina y canela.

Y el diezmo ofrecido
lo sostengo
y observo:
Todo vuelve a iniciar.

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