cómo el fuego subío sin esperar.
Los puentes firmes en su paisaje,
una caída sin punto aparte.
¿Qué fue lo que desató,
la maga ira del corazón?.
Quizás la premonición nocturna,
aquella que, encarcelada en su mar,
saltó a firme puerto, destruyendo mi sueño.
Ese suñeo destruído, que aplastado
acabado y desahusiado
enterrado y olvidado, como una luz
apareció
sin avisar
sin preparar la armadura
sin siquiera tocar tierra.
Fuerte es como ver
que todo lo construido
del suelo se hace parte
y ese cimiento
tambaleante al viento
no hace más que expresar
esa alma sin parchar.
Gritar a la nada,
llenar la vasija
con las lágrimas que pensaste haber perdido
pero que no era sólo más
que la negación a una realidad
que armaste para avanzar.
¿Es tiempo quizás, de poder respirar?
¿Es tiempo quizás, de avanzar nuevamete?
¿Es tiempo quizás, de separar lo terrenal y lo celestial?
¿O es tiempo quizás, de tomar las armas y destrozar esta invisible ciudad?
El latir no puedo divisar
la primera guerra terminar
siempre fue algo que no quería
siempre fue algo en lo que puse esperanza.
El cielo no quería ver finalizar
lo que comenzó a forjar un camino sinigual
pero este camino entendió al final
que destruir era avanzar.
Fue el avanzar, lo que consolidó este altar
lleno de glorias ganadas
lleno de poder abosluto
que por un segundo
tornó un huracán
que al suelo, lo hizo apadrinar
el dolor más grande de la primera guerra
que jamás tuve el tiempo de meditar.
Los sabios conversan del pasado
con la madurez de la bóveda
Y también respiran
con la benevolencia astral
que venus siempre tranquilizó
Hoy, este venus en guerra, con el señor de la lucha
hacen que los sabios, arraigados en su verdad
armen debates sobre lo que alma debe hacer
y ese debate infernal
trae consigo al final
el presagio nocturno
que despertó al alma oculta
del dolor del afuerino
del dolor pasado
del inicio del amor.
Aún así, estimado paisaje de la nada
la fuerza es lo que me mueve
y puedo elegir los caminos
que debo andar
y sólo por una vuelta solar
tomaré lo que la premonición mostró en mí
y que me trajo hasta aquí
para gritar y llorar el dolor
de lo que alguna vez pensé
iba a ser el camino a elegir...
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