viernes, 4 de noviembre de 2011

Al Filo de la Gloria

Después de la muerte de Pedro, sentí un gran vacío en mi vida, en general...era la segunda pérdida que he tenido, y caben las cosas paradójicas de la vida, que justo hoy, mi abuelito, está de Santo, San Carlos...


Es un hecho más bien real el que no te tenga junto a mí hacen muchos años, es algo con lo que todos hemos aprendido a lidiar, pero es algo que no es fácil de superar...

Hola! mira a tu alrededor...todos crecidos, todos juntos, todos tus niños estamos grandes...mira tu casa...ni la reconocerías, mírame a mí...

Y es aquí donde empieza eso que se llama narración.


El tiempo pasa fugaz por esos vacíos en los ladrillos que constituyen mi muralla natural, nadie puede batirla, nadie puede pasarla. Sigo acá como siempre, esperando el momento de estar con el caballero aquel, el que hidalgamente sabrá rescatarme de la niebla, de lo oscuro, de la irreal y lo absurdo; de lo sensato y lo real; de lo difuso y lo estúpido, pero mi mejor aliado, el destino, no ha querido que realmente me sienta al filo, en ese instante, en esa línea de la luz y la oscuridad, en esa línea donde toda mi vida se ve transitar en direcciones vagas, perdiendo el ritmo y ocultando mi paso ante lo asombroso de esa línea que, con hidalgas batallas, con lágrimas de la más tibia fuente afrodisciada, la han intentado cruzar.

Nadie nos dijo el cómo sentir, el cómo vivir y el cómo morir, tan sólo nos dejamos guiar por esos guías naturales, por las sombras que están en tu vida que, silenciosamente vigilan todos tus andares, amores, caminos, caídas y penurias. Nadie nos dijo que, después del descanto eterno, tenemos ese aire que nos acompaña por el resto de nuestras vidas...sin siquiera sentirlo, sin siquiera tener sensibilidad, sin siquiera sentir esbozar ese mágico respiro del "vamos, tú puedes"...

Si bien los cielos siempre están en mi contra y llueve cuando el sol está más radiante que nunca, mi propio Filo, mi filo de la gloria, me da esa esperanza diaria del querer romper mi muro de ladrillos, donde con sangre de la más letal, están escritas mis historias, las historias y los fallidos intentos de encontrar al caballero aquel. No soy el Rey del Universo, tampoco el mendigo más maldito de todos. Tan sólo soy un alma errante, vagando por las tierras de nunca acabar, sin descubrir lo que mueve el mundo tras esa línea...ese Filo.

¿Qué hubieses dicho de mi actual condición?, ¿Qué te hubiese parecido?, ¿Hubiese seguido siendo ese nieto al que le ayudabas con sus tareas de historia?, ¿Seguiría siendo la pequeña sombra aquella, que se sentía protegido?, se sentía querido y seguro del paso que daba?

¿Que harías hecho conmigo?

Esa pregunta queda sin responderla, hasta el momento que, mi alma cruce ese Filo, dé el primer paso y la primera persona que tomará mi mano y me invitará a pasear por el pasto verde, los alegres cerros y candentes ráfagas de viento, será tú, porque Tú eres mi Gloria, Tú eres mi ser, Tú eres mi Filo....ese filo que aún no atravesaré...aunque mi espalda siente tu peso y tus palabras siempre estén caminando cerca de mi pies...pero si he de vivir mi propio filo en estos parajas, Quiero estar en la Fila de la Gloria contigo, contigo, sí, contigo, mi Gran Filo de la Gloria.

Nadie nos enseña a vivir, Nadie nos enseña a morir, tan sólo estar al Filo de la Gloria, es lo que me motiva a dar cada paso, a respirar, a sobrevivir...y esto no lo quiero vivir como he de estar siempre solo, sé que tú, Tatita, desde donde estás, estás aquí, para mí, para todos.

I'm on the Edge with you, with you, with you, Mi Tatita.

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