lunes, 6 de junio de 2016

Thank U

Los vientos siempre son fuertes,
Sin nadie que los amarre.

Cuando en mi llanura,
Diviso mi tierra,
Llena de orgullo mi alma,
Y confió en mi caminar,

Y en el tiempo cuando,
Los arboles quedan al descubierto,
Los vientos desatan ,
La destrucción calmada

Y esa terrible calma palpante,
Viene y muestra desafiante,
Que los muros de mi ciudad,
Carecen de lealtad.,

Y el viento habla,
Al oyente que precisa,
En guarecer al antaño,
Que jamás he dejado ,
Y que siempre he cuidado:

"Pobre aquel,
Guarecido como triunfo,
En tu mundo inmundo.
Por cada giro del astro,
Vengo a liberarte,
Pero punto aparte,
La ceguera de tu rey,
Que no entiende de ley,
Y cree en la reinvención,
Qué pena tu comparación!!
Queriendo que la luna,
Te traiga vida,
Y tus pasos oscuros,
Solo te alimentan de ira,
Y cuando llego,
Tú no entiendes de soledad,
Porque mezquinas la tempestad.
Destruyo para que aprendas,
A levantar las ruinas,
Y liberar tu tesoro,
Que sirve de poco,
Cuando el ciego no brinda,
Una visión de vida."

El dolor es avallasador.
Recuerda cuando mi salvador,
Hacen 4 lunas llenas me dejó,
Con una herida no menor.

El refugio no existe.
Mi héroe desiste,
Y queda mi alma,
Esperando estar calmada,
Para combatir la tempestad.

Claro que el oyente,
En el acto valiente,
Atravesó al viento,
Y grito a destiempo:

"'¿Tú qué sabes de preservar
Si matas todo lo que uno ha de salvar?
No tomas siquiera,
Las historias ganadas,
Para al menos pensar,
En cómo atacar.
 Tu ira sólo hechas al destino!
Que patético camino!
Para ayudar a las almas,
Que no saben de estar calmadas.
Toma un tiempo acertado,
Antes de destruir lo aceptado,
Nadie dice que tu labor no es gloriosa,
Pero solo piensa en las ninfas dolorosas,
Que no saben manejar,
Aquello que tú te empeñas en cambiar."

Y así fue como la cuarta guerra universal,
Sentó sus pies sobre este altar.
Y la reliquia nunca antes,
Habia sufrido tal revés,
De ver como el podrido amanecer,
Se convertía en el tormento a padecer,

Solo bastó el teñir sombrío,
De las campanas del destino,
Para la reliquia aullar,
Una pasión sin callar.

He vuelto a mi monte,
Para pensar mi nuevo norte,
Solo mi alma y el viento,
Ayudan mi sufrimiento,
Para nuevamente ver,
Desde el este,
El nuevo sol naciente.

No sé qué debo hacer,
El viento no discute mi padecer,
Y siguen mis ríos sin cesar,
De dar el azul que jamás logré parar.


Solo espero que la bóveda estelar,
escuche mus grito espiritual,
Y guíen con luces propias del trópico,
Este nuevo camino costoso.


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