Todo este vendaval,
Ahogó a quién no debería,
en el profundo mar
de sirenas y quimeras.
Si pudiese escribir al literal,
las tormentas desataría.
Que la prosa me oculte,
y no la puedas entender.
Desde los inicios del magistrado
tu imagen estuvo
como un sueño,
como un olvido.
los ojos caídos,
los que no pueden mentir,
fueron la entrada para conocer
el inicio del fin.
Y ese rostro...
El rostro que trajo consigo:
El descubrimiento,
El orgullo,
El pecado,
El kraken oculto.
Desde aquel eclipse de sangre,
Un ciclo y algo, han hecho alarde
De trasfondos y disgustos,
De cerros y arbustos.
Las gemas se alzaron como señales;
Inocuas para los mortales,
Legibles para este no-amante.
Y tu fuente...
La fuente de vida eterna.
Deshielo en tu honra,
En aquellas noches vacías.
Neptuno y su oleaje,
Mostró coraje,
Y las furiosas sirenas
Con vestidos de alta gala,
Creaban una ciudad,
una real irrealidad.
Comenzó así,
Un largo viaje sin fin,
A los infiernos qué engendré en los dos mil.
Penélope en el faro,
Con su pañuelo,
Y una lágrima,
Sabía que no regresaría...
Virgilio me abandonó...
Errante en este mar conocido,
Vi como mis antepasados
Luchaban contra serpientes,
Radiantes sus rostros,
Parecía una camaradería habitual.
Corté las cabezas, sequé el legado.
Mi barca fue guiada,
Por las sirenas en mi proa.
Hasta el inframundo.
El más profundo.
Vi a los niños, rondando sin parar
Entre aquel obelisco peculiar
Formado de gemidos y malestar
Sobre-protección y bienestar.
Rompí el obelisco, una bomba nuclear explotó.
Avanzando así
Encontré al obelisco y la serpiente;
Unidos en fuego
Y ninfas danzando
Cronos y la sabiduría,
Con su puñal armado de sangre y frío
Abrazó con tierra,
Y destruyó,
Con ira.
Antes de ver la costa,
De mis nuevos días,
Los cerros y prados,
Los hielos y los látigos,
Aparecieron desde mis profundidades...
Seis meses para entender,
Que las serpientes,
Que el obelisco,
Eran mi subsuelo,
Eran mi lugar,
Eran lo medular.
Gritar al cielo,
Lo que me trajo hasta acá,
Fue la consecuencia de ver
Como mi horizonte perdía:
Pudimos haber sanado,
Eso que ambos traemos,
Eres el reflejo del obelisco con la serpiente;
Cálido como primavera,
Hiriente como una guerra,
Si vieras lo que mis gemas ven,
Verías algo mayor a ti,
Mayor a mí,
Mayor a todo lo que conocemos.
Pero las brechas terrenales,
Te llevan a una senda ,
Cubierta de rosas;
Mientras que esta senda,
Me lleva a matar mi sombra.
Los cielos,
En el intento último,
Sacaron las raíces del obelisco,
Que sin apuro,
He ido comiendo,
Tragando,
Depurando.
Y esperar por ver los montes a mi favor,
Sería esperar el diluvio con calor.
Y esperar por sentarnos a leer,
Los poemas que canto para tu placer,
Mientras tus sedas entrelazalar,
Con mis dedos llenos de caridad,
Sería esperar a que la tierra,
Un nuevo cataclismo trajera.
Sé que nuestras raíces
No están vinculadas,
Pero al menos sé,
Como tu representación astral,
Se abraza a mi espalda,
Sin saber, que detrás del telón,
Una oculta devoción
Muere,
Para renacer en el sol,
Que veo en mi costa,
Que ve a Penélope,
Con su blanco cantar,
Esperando en el faro,
Porque si sabía
Que regresaría,
al ver mi bufanda
con la punta afilada,
y mi centauro en llamas
Para tierra firme volver a pisar
con mi espalda gastada
con mis pies cansados
y sin nada
ni nadie
que haga explotar
mi nuevo lugar.
"If I was crying
In the van, with my friend
It was for freedom
From myself and from the land
I made a lot of mistakes..."
Sufjan Stevens - Chicago
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