martes, 28 de abril de 2020

The Only Thing

Podría hablar del deseo, por las horas que restan de mi existencia.
Podría alegorizar con sentido y sin sentido, total, estos mensajes van al vacío.
El chico del pórtico -como una vez mencionaste- es quizás, una idea,
un abstracto plano, que cobija los retazos adoloridos.
Esos que hoy
caen,
como un viaje infinito,
tan infinito como el laberinto astral
que pesa tras nuestros cuerpos.

Lo abstracto es alquimia. Las conexiones posibles suman más que asteroides con nuestros nombres
en la bóveda.
La alquimia es conversión, metamorfosis. El cambio de estado.
El cambio de paradigmas.
El cambio de estacionalidad.

Y al pasar el letargo de los treinta y un soles, aparece lo alquímico:
como una suerte de espejismo
se refleja,
proyecta,
como un igual: ¿Acaso nunca conociste a un igual?
Te sorprende. ¿Por qué te ha de sorprender?
Quizás porque vagaste por parajes en los cuales,
tú eras a quién rescataban esos caballeros
indolentes,
trastocados,
narcisos,
manipuladores.
Hades sabe de eso, por los dioses que es cierto.

"Todo tu camino te ha llevado hasta acá", puede decir perfectamente un espacio de mi pequeño mundo.
Sí, y es cierto. El caminar por estas tierras inhóspitas  ha traído todo lo que este lugar de descanso ha contado desde aquella primera vez que tomé un lápiz y un papel.
Sí, es cierto. No es sorpresa que los misterios estelares hubiese jugado sus cartas
y el encuentro se haya concretado "Porque nos vemos como a un igual".

Las deformaciones las he entendido como lo más bello que afrodita ha entregado:
Aquello que te descoloca y te nutre de dudas.
Y los contextos...vaya que los contextos saben de esta mutabilidad.

Y un poco, quizás, son los mismos los que nos forjan hacia adelante,
los que trajeron la peste negra,
los que re-presentaron a las ninfas musicales,
los que nos visten de negro,
los que nos distancian,
los que reducen todo a dos o tres palabras,
cuando las ninfas bailaban al son de la intensidad.

Obvio que está bien que sea así. ¿Son contextos, no?
Entonces que así sea, no hay mucho -quizás nada- que este horrible ente
pueda forjar.

Y lo horrible no viene desde el concepto más acusado en estos días,
con el significado que los hombres han dado.
Lo horrible viene desde el lugar en el cual, algo tan sencillo como una breve luz en ese parque oscuro, que ha visto mi marcha noches enteras, penetra con fuerza todo lo que conozco por orificios.
Lo humano, no humano; morboso y prohibido; sacrilegio y artístico; los tópicos favoritos.
Y me visto en mi desnudez y la presento, como nunca antes la he presentado.
Con nervios, con recelo, con temor y vergüenza. Mucha vergüenza. 
Lo Horrible, salió a la luz: Mi belleza. Esa que siempre ha sido odiada por los humanos y que Cronos, de la mano con Poseidón y Urano en mi segunda posición, han roto en vastas estructuras nubladas -más de alguna ocasión- la divinidad que trata de ser proyecta. Porque no existe belleza más real que lo oscuro que perpetúa al ser.
¿De eso se trata la alquimia, querido Hades?

Además, estos dedos ya agotados, buscan la expresión más pura que, nisiquiera en la época en que recibí una porción de fuego de Prometeo,
habló desde ese lugar.

Y lo cierto es que, si el universo atravesó al deseo en cuatro partes exactas al fuego que viste mi andar, no será algo que deje guardado en una caja de Pandora. Deseo que esto la abra y se expandan las vastas ideas que oculta, como la del hombre renacentista...¿Lo recuerdas?. Eso que anteriores caballeros denostaron y guardaron bajo la tierra de sus antiguos ropajes, el intelecto del igual la rebatió y este indigno fue estremecido, tan o más que aquella ocasión que los gemelos salieron a bailar un doble significado y el viento, por segunda vez, se detuvo. 

No dejaré guardado bajo ese pequeño espacio, lo que esta tempestad desea presentar al agua: un viaje iracundo, con deformidades, con la más sensata clarividencia de esta construcción. Sorpresas, hallazgos. Fuego que toca tu hombría y tus sensibles ojos, esas puertas tan selladas que expresan lo que tus geminianos labios encarnados en rubí, proyectan en una verborrea que sólo logra perder el hilo cuando tus dedos juegan con esas sedas plutonianas que cubre la parte más alta de tu cuerpo físico. O la más baja, esa que ha tenido la osadía de derrumbar mi calor en explosivos orgasmos que cubren la guarida de este errante. ¡Cuánta osadía de un igual!.

Tampoco dejaré atrás el festejo inicial de saber -o lo que siento- cuando el océano se alzó frente a mis ojos: el alegre sabor de la existencia de una idea en común, correspondida, de un espacio en el cual los vértices pueden juntarse y  hablar sin detenerse, por todas las horas que los cometas han tratado de entregar. No quedará sin decir, que el sabor de no estar con letargos absurdos, es algo que germinó este prado cubierto de caminos donde nadie podía entrar, ni quedarse.

Usted, lector invisible ¿Pensará que esto es idealización? 
El aire es lo más estable que habita en este escritor. La idealización no da paso hasta cuando los edificios se concretan en estabilidad. Ni siquiera eso. Va más allá que una simple prosa.
Esto que usted lee, es la alegoría descrita vestida de negro flamante, el que me ha acompañado desde mi primera bella marca. 

Pero los vientos, por momentos, tienden a despistar todos los pasos dados y es aquí donde pregunto directamente: ¿Debería sacarme los ojos ahora antes de ver mucho más de lo que debo?¿Debería sacarme mis brazos ahora para sentir tu tacto?.
Se muy bien, con el aire como testigo, que su ávida astucia y rapidez lograr deducir los crucigramas más complejos, los mismo que derrotaron a la esfinge hace tantos soles atrás, pero también desafían a montañas a cambiarse de posición sin pausas ni detenciones. Pero por esta vez y desde ahora, Mercurio, mi comandante, quedará plasmado en la reconstrucción del nuevo telar que la alquimia ha despertado.

Y desde lo más profundo de mis fauces infernales y prados llenos de brillantes ideas vestidas de cojos y perversiones; De Dante y Virgilio; De Bernini y Santa Teresa de Ávila; De Botichelli y David -¿Te he contado acerca de David?- del Renacimiento que me cubre, procuro escribir con la tinta de mis venas:

"Estoy acá, no lo olvides".






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