lunes, 27 de abril de 2020

Beauty Mark

El mediterráneo ha calmado sus fauces, apestadas de hombres andantes.
La peste negra, la inquisición. Están. Nunca se han ido.
Sólo quedan esas catacumbas repletas de herederos helénicos
que guardaron el fuego entregado por Prometeo.

Sí, ese fuego que nos ilumina en el paso.
Sí, ese fuego que nos quema.
Sí, ese fuego que nos iguala en condiciones.
Sí, esa vela encendida que viertes sobre mi cuerpo
mientras tu semen hace lo suyo,
desde mi cara hasta mi hermosa marca
esa que nadie,
ni tu,
han visto.

La hermosa marca. Esa que hace perder mi empatía,
Esa misma que hace que el hombre deje de ser hombre
La que tiñe de sangre mi espalda azotada,
por el letargo del tiempo ,
por el cráneo del terco,
por el sufrimiento del único heredero.
por el no entender que la peste negra
nos ha traído transformaciones a todos los inmundos habitantes,
los mismos que hemos destruido lo único que nos ha regalado Gaia:
Un espacio para habitar.

Esa hermosa marca, claro está de otras vidas,
que me ha vestido de negro en este andar,
por culpa del poder,
por culpa del pálido septiembre,
por culpa de esa vejación.
Aquella que soporté, por protección
a quienes más amaba,
a mi abuela, a mis iguales y a mi amado.
"De esta boca, la que escupe en tu uniforme real
solamente sabrás, el silencio otorgado a tu superior, que no supo reaccionar.
La cobardía es un valor inherente en el hombre- Gritaba-
Con esto te enseño, que de estos labios, solo sentirás la ira de una mujer
que fue traicionada por confiar."
Y fui violada, por cada uno de los que intentaron abrir mi boca.
Y fui desvestida, por cada uno de los que sintieron ira de mi poder
Y fui golpeada y otra vez violada, por cada uno de los que apostaron
a que revelaría los secretos que guardaba.
Y fui azotada, al piso, al cielo, a las piedras y a sus penes,
por cada uno de ellos, los que intentaron hacerme hablar.
Y fui despojada de toda dignidad. Hasta que mi cuerpo
se pudrió. Y fui quemada, como la bruja que era.
Pero sin ceremonia. Ya no les servía.
Sólo estaba mi amado, quemándome
llorando, sufriendo, maldiciendo al universo y a si mismo
por el ascenso a general comandante que obtuvo,
por entregar a su amada a merced del Hombre del Medioevo.

Esta pintoresca y llamativa marca,
que trae el saber de Hécate en este flujo sanguíneo,
que trae el sabor sexual de Hades,
que trae los secretos para a los hombres,
alimentar en sus mesas burguesas.
La misma marca que fue encerrada en esa cocina,
y que fue cuestionada, hostigada y estropeada
por el talento, de tomar una piedra y transformarla
en un menú digno de reyes y nunca reconocida
con el talento innato otorgado
por la triple diosa.

Esta vistosa marca, la misma que observas
con detención,
cada vez que ves mi cuerpo en calor
bailando sobre tu rostro entregado,
al lamido de mi culo,
mientras te follo la boca,
mientras lamo tus axilas
sudorosas,
impregnadas de secretos y sensibilidad,
tan sensible como el tacto de mis labios,
en tu hombría.
La misma que cabalgo hasta hacer temblar mis piernas
La misma que toma mi pelo y mis manos y se hunde en mí,
como si un clavo fuese martillado, sin un fin, sin un espacio.
Porque el tiempo nunca ha existido.

Y esta hermosa marca, olvidó
por completo,
que las almas se transforman,
transmutan
en alquimia más antigua
que la existencia del hombre.
Olvidó esta marca eso tan simple,
tan sencillo como respirar.

Hasta que esa bella herida, explotó en el olvido descrito:
La sangre cubre todo lo que nunca pensé que cubriría.
Estaba podrida. El pus emanado,
de historias pasadas, de errores, de auto engaños
es la que huelo día a día
bajo la peste negra.
Y he perdido el horizonte, los puntos cardinales
Abuela ¿guíame, como lo hacías anteriormente?
¿Puedes despertarme de esta atrocidad?
¿Debo limpiar esta sangre?
¿Debo curar este pus?
Fue cuando entonces, mis lágrimas se transformaron
en mil océanos y más. Hundiéndome
Sin ver a los míos.
Sin ver a nadie...
Sólo al egoísmo putrefacto que me viste.
Merezco esta soledad,
Merezco el abandono,
Merezco la aberración.

Pero también, esta protuberante marca
tomó las aperturas expuesta,
y de poco, con todo el pasado a cuestas
comenzó a cerrar,
comenzó a sanar.
Tómate tu tiempo, ya que esto no existe.
Huele el hedor que te envuelve
esa sangre seca, tus heridas
tu pasado, tu presente.

Hasta nuestros días,
la renovada herida sigue ahí, abierta
sin remedio ni cura...
Pero también sigue ese pasado,
mi bruja y mi cocinera,
viéndose en ella,
y sonriendo.
Esa sonrisa tan bella,
tan bella como mi marca,
tan bella como el pasado,
tan bella como el hombre,
tan bella como Hades,
es la que despertó el fuego dormido
de Prometeo,
para así, desde la protuberante y exótica marca,
embellecer las marcas de los demás.

¿Podemos abrazarnos y pretender,
que nuestras protuberancias hermosas
llenas de éxtasis sagrados,
llenas de la culpa del pecado,
llenas de demonios,
llenas de fuego,
estarán en algún momento en tranquilidad?

Ahora, entonces, puedes ver mi hermosa marca.



No hay comentarios.: