miércoles, 16 de septiembre de 2015

Crónicas yaburretepostiti I: El Ciclo

Fueron centellas y cometas los que, quizás, habían anunciado, pero que el ojo humano no supo interpretar...

Y aquí estoy, nuevamente combatiendo en esta tierras inhóspitas y llenas de ruinas de luchas pasadas...no se ve un aprendizaje, una cruzada jamás tuvo alguna. 

Punto a mi favor

No estoy aquí para hacer eco de todos estos árboles caídos en guerras ideológicamente mundiales.
Una se volvió real, una se volvió terrible. Pero esa una quedó en aquella pecera indestructible.

Y ni sé por qué volví.
Mis pasos estaban firmes y seguros en la nueva cuidad, muy lejana de acá.

Nunca podré entender
Cómo las estrellas y el universo se alinean para volver a caminar en tierras que
A pesar del avance, no se alejan, no se van sin que
Siempre la misma historia se tenga que
Repetir y repetir y que
Deba luchar, cuando el cielo está gris y más vacío que
Antes
Mucho antes

Y no di más en mi batalla. No hay tiempo ni ganas ni fuerzas para alzar, nuevamente


[...Cool heart, and hands and aptitude...]

La espada que estaba en una tierra vacía.
La espada que destruiría los viejos estandartes.
La espada vencedora.
La espada ganadora,
Empuñada por el héroe retroactivo de toda, pero de toda esta tierra que he forjado,
Forjado con ríos,
Forjado con fuego.
Forjado con dolor.
Y estaría ahí detenido
Esperando la mirada perdida entre la perdida masa de miradas que me buscaban y yo sólo buscaba una,
Una que se apoderada de mi.
Mis tierras, mi roca, la espada.

La espada forjadora de vida,
La espada forjadora de valor,
La espada espalda de todo.
Mi débil, incontrol temperamental del universo que creo crear cuando no hay nada que crear y creado.

Y el círculo comienza su nuevo ciclo:
Parar.
Palabra tan adecuada para todo esto.
El deber: nueva en mi.
No poder: familiar.
Los vientos anuncian cambios. Espero los cambios. No quiero cambios. Cambio por nada.
Cambio por cambiar.

Quiero correr, tomar una espada, desaparecer todo vestigio humano posible y volver a cultivar a tierra.

La espada esconderla, hundirla, perderla.

El caballero, destructor de su propio paso, destruirlo con esta espada llena de karmas y pasados tortuosos.
El caballero, hablante de su propia lengua, acallarlo con cada giro destructivo
El caballero, hidalgo frente a mí, como un monumento al cielo celeste, verterlo de esta densa capa gris.
El caballero, resistente a todo, ocultar la mirada, tomarla para mí.

Correr y correr por este palacio inmundo
Correr y tomar una flor. Un abrazo. Un pasado.

Pisar y destruir la flor: Señal inequívoca del cambio.

Mirar desde aquel cerro, un infinito sin nociones y sólo un infinito cuadrado.
Donde tú, el caballero y yo.
Tú: sentado frente a la tela y pintura.
Yo: a la derecha del caballero, mirando cómo todo ve pasar.
Y el caballero:

Mirando cómo me pierdo en sus intrépidos ojos que no dejan de generar infinitas guerras.

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