Es cuando un aire se aproxima sin ninguna advertencia y toma tu mano para recorrer lugares que consideraste perdidos, pero resulta que el volver a colinizar tierras hinóspitas no fue como alguna vez lo pensaste, sino que fue como volver a caminar por mis antiguos edificios recubiertos de densas capas de deshielos y rosas regadas de rocío del amanecer, el mismo amanecer que derrite los gigantes hielos que recubren el muro que está siempre por delante mio.
Fue ese mismo aire que tomó mis manos y logro personificar un pequeño Himeros, Himeros que sólo se digno a mirar mis tierras sin decir ni actuar nada de lo que se esperaría.
Es tambien cuando ese aire fue discreto al decir que la espada no podrá ser sacada de la roca con facilidad. fue también ese aire que dejó el manto que hacen años no veía...
Fue el aire el que mostró una parte de nuestra tierra que nunca habíamos visto pasar, ni pensar, ni sentir, ni
imaginar.
Y también fue así, como este mismo aire como un huracán, arrebató el señuelo y lo convirtíó en luz. Luz que guia esta pequeña temporada primaveral de mis tierras. Tierras que no están dispuesta a dejar el aire ir, pero el conocimiento que existen en mis siete maravillas que están tan cerca de mí, no me permiten permanecer sentado por mucho tiempo, pero el aire requiere tener dedicación, dedicación que ni el mismo zeus ha recibido de mi parte, pero que sé, que si las constelaciones y los planetas logran alinearse de manera perfecta, sería posible concebir las siete maravillas junto a este aire.
Del aire nací y es donde mi lugar pertenece
fuera de todo alcance que inventase
no qusiera tener que estar temblando
cuando el miedo ya dejó de estar en mis tierras sembrado
Oh, queridos dioses amigos, sea cual sea su desición
creo que oraré y pediré por una declinación;
que las sietes maravillas esperen
y el aire con su fuerza hasta allá me lleven
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