Frío.
Tan frío como las cumbres,
Esas que deleitan
el paraje vacio
y se alejan
del mar.
Y sigo aquí - Aquí estoy-
sentado,
con la nada
con el todo.
Te desarmas
y desparramas
en tantas partes
que el aire tan cortante
te separa.
Y las busco
sin un mapa
sólo al tacto
con mis manos viscosas
Soy un albañil; tú albañil:
¿Puedo recoger tus partes
esas que encontré desfragmentadas
y formar figuras abstractas?
y armar
o desfigurar
o cristalizar
con la viscosidad
que formó el semen de los hombres
vertido en mis manos
como la hostia ha de ser servida:
Tan santa y pura
como el pecado.
Y sigo encontrando trozos
-tus trozos-
retazos de palabras vacias
¿Puedo escribir en ellos
Canciones, Letras, Poesía?
Esas serán tus órganos:
La de labios rojos, Tu alma;
La de naranjo: Tus pulmones;
El de la cucaracha: Tus piernas; - ¿Te he hablado de él, no?-
El aire se los lleva, el silencio los esconde.
No están todas tus partes.
¿Aún así, puedo juntarte?
Permiteme reunir tus principales hallazgos,
pegarlos con la viscosidad
y dar forma a esta idea distópica
de la creación deforme:
El primer día, cuando la bóveda dijo sí
y Dante se estremeció.
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