miércoles, 22 de noviembre de 2017

Hoppípolla

Estamentos sociales,
Las ovejas campantes,
Andando de par en par;
Simetría no-irregular.

En las áridas estepas de lo que fue,
Un mundo certero sin mucho por qué,
Saturno entró a ordenar,
Lo que neptuno quiere amarrar,
Y Hades soltar.

Y el senado no entiende de razones,
Cuando los juglares cometen evasiones;
Dignas e incípidas prosas para recordar,
Que la tierra nueva, hay que volver a limpiar.

Y los dos bastos en el coliseo,
Ciegan al verbo, ardiendo de deseo,
Y mas que nunca, un senado tosco,
Ni que mercurio, rodando al inverso,
Tomara las mantas,
Y los cegara,
De tanta vida que hay que encausar.

Y sigo así,
Andando sin frenesí,
Respirando el aire juglar,
Del verbo no-verbal.

Todo estos oleajes repentinos,
A causa de constantes remolinos;
Medusas y sirenas,
En esas tarimas,
Sonriendo sin sonreír,
Del laberinto que las aguas,
De a poco han de botar,
Y llegar, al fin, a encontrar,
Lo que hace de la luz,
La eterna busqueda,
De mi propio ardor,
De mi propio sentir,
De mi ícaro infantil.

Y  las sonatas inmersas
En armonía solar,
Canta y bailan,
Gozan por el horizonte,
Por el que viene más adelante,
Ese camino de sol y flores,
Que el verbo y el ardor,
Tomarán por unión,
Y así ver fojar

Al aire y la bóveda;
Los puntos con las líneas;
Al juglar con el senado...

Para al fin glorificarlo,
Para al fin alzarlo,
Para así, al fin, empezar

La tercera venida,
De la obra iniciada,
Casi trigésimos retornos de partida.





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