sábado, 12 de agosto de 2017

Rhiannon - II

Hipoteticamente,
Desde mis alturas,
Nunca habria tocado todo el cielo,
Como Ícaro al sol.

Veinte pasoso he de dar,
Para escalar y ver,
Los cielos cristalinos,
De mis gobernados dominios.

Uno fue el inicial,
el que vio como aumentaban,
mis ganas del cielo tocar.

Dos, tres, cuatro,
El ciego ha hablado.

Cinco, seis, siete,
No mirar la pendiente.

Ocho, nueve, diez,
El crecimiento he de ver.

Once y doce,
El aroma del ciprés,
Que aliean a mis ninfas,
Rhiannon.

Trece,
Mi cuerpo se estremece,
Al ver al catorce,
Alzarse como ente,
Para destruir el cesped.

Quincegiros de mi manto,
Atraen al guerrero,
Al que no conoce mi ser
Al que debo de lejos ver.

Y diez y seis lágrimas hacia atrás,
los vastos de antaño han de aullar,
Y responder al sol,
Mi paso por el dolor.

Diez y siete altos muros de blanco,
observan mis alpes de verde oscuro,
Y bailo,
Rhiannon.

Diez y ocho gritos atrás,
trajieron mi camino hacia acá,
cubierto del confuso andar,
cubierto de la angustia sin calmar.

Antes de pisar,
De diez y nueve,
un vuelco atrás;
¿Como puedo haber subido,
aún más gruñidos?

Y fueron aún Diez y nueve,
Los sabios como un ente,
El oro golpeando la mente,
Y Juglares batallando,
Entre los sonidos para armar,
Las nuevas fases que debo andar.

Atrás antes debo dejar,
a todos mis guerreros sin más,
Pero debo aún, con el ave en mi lugar,
Elevar mi bóveda,
Y destruir sin menos,
Todos los temerosos aliados,
Que maltrechan al guerrero verde.

Y puedo llegar,
Al ver en las Icárianas fauces,
Al veinte,
Al guerrero de pié,
Al último eslabón,
Que me trajo hasta acá,
Rhiannon...


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