martes, 31 de mayo de 2016

Chinaberry Tree

Y el correr de las hojas
por las praderas
se hace más fuerte.
Y la ciuidad mas inerte

Llega el tiempo en donde nuestros soles,
se ocultan tras miles,
de grandes nubes esperanzadoras,
llenas de alegrías inspiradoras,
y limpiezas purificadoras,

Y desde acá, mi monte, mi apostento,
diviso todo lo que he construido
y gusto de estar horas acariciando
el tenue amarillo del sol naciente por dormir.

Y se oye desde las eras pasadas,
los sabios que escuchaban al agua estancada,.
viendo la bóveda reflejar,
los destinos inequívoco del pensar.

Sobretodo en esta etapa del ciclo solar,
cuando más se aleja de la verdad.
mis pies empiezan a temblar,
y mis ojos empieza a sudar.

Sudo por lo que nunca he podido sudar;
        extraño el tiempo en el cual llegaste.
Celebro lo que no debe celebrar;
       y más extraño es cómo te posaste.
Rio lo que nunca debí reir;
       y la forma de alegrar esta tierra plasmaste.

El inicio lo precede mi cerezo imperial
tantas muetras que ha visto sin igual;
El medio del renacer  lo alienta mi tempestad
que a solas aguarda el momento de la verdad;
El final es gracias al sol naciente
que alimenta este río de perenne emociones

Y qué es lo que debo siempre cuidar:
Que el extraño errante no pueda arraigar,
bajo mis muros su imperiosa habilidad,
de ver café donde todo es azul trinidad.

La soledad que acompaña mi ritmo,
es más fuerte que mis latidos
y que mi mismo rojo pasional,
que,entre las enredaderas de lo interpersonal,
suturan gamas reales,
de los deshielos terrenales.

Quisiera saber cómo será este destino.
El reflejo de la bóveda no ayuda en este desafio,
ni las ninfas enmancipadas,
ni con mis guerras ganadas,




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