Esa extraña luz del mediotarde
Y blanco el reflejo del eterno tranque,
alista las comitivas.
Hadas dispuestas a danzar
Y blanco el reflejo del eterno tranque,
alista las comitivas.
Hadas dispuestas a danzar
En estos asientos reales,
cubiertos de mantas ancestrales,
muestran al horizonte,
un festín brillante.
Brilla más que la bóveda azul,
en un cántico diestro de luz.
Más, imposible no olvidar,
la hada dispersa,
jovial en andar.
en un cántico diestro de luz.
Más, imposible no olvidar,
la hada dispersa,
jovial en andar.
Sonatas recitadas,
Festín sin fin,
adornan las cúpulas
que este forastero vil,
atiende sin trillar
Festín sin fin,
adornan las cúpulas
que este forastero vil,
atiende sin trillar
Y es cuando el brillante astro,
causa su efecto más alto:
Decide el forastero
bailar al cielo
causa su efecto más alto:
Decide el forastero
bailar al cielo
Guitarras en su universo
Penetran su piel,
tambaleando el piso,
con aroma a miel,
seducen al más aventurero
Penetran su piel,
tambaleando el piso,
con aroma a miel,
seducen al más aventurero
Magno, Alejandro orgulloso estaría
El ver cómo el forastero,
danza intrépido con el aventurero
que atraería,
El inusual destello
del deshielo.
El ver cómo el forastero,
danza intrépido con el aventurero
que atraería,
El inusual destello
del deshielo.
Cientos de espadas
Tratando de guarecerse del frío.
Unen cabos entre las rocas.
Así apaciguar la crecida del río.
Tratando de guarecerse del frío.
Unen cabos entre las rocas.
Así apaciguar la crecida del río.
Da Vinci, Leo su sapiencia usaría
Para a los escribas asistir
y traducir esta danza
Que no dudaría,
en intentar describir.
Para a los escribas asistir
y traducir esta danza
Que no dudaría,
en intentar describir.
Y es cuando Ícaro apareció
Y el naranjo naciente se levantó.
El aventurero ya plasmó,
la eterna nieve del corazón.
Y el naranjo naciente se levantó.
El aventurero ya plasmó,
la eterna nieve del corazón.
Y los dioses saben mi nombre.
Y no sé dónde.
Y no sé cuándo.
Vi al celeste gritando,
y al aventurero caminando,
y mi carruaje vociferando,
que era el tiempo indicado,
de dejar la ruta trazada.
Para el carruaje comenzar.
Y continuar.
Y dejar al carruaje andar.
Y no sé dónde.
Y no sé cuándo.
Vi al celeste gritando,
y al aventurero caminando,
y mi carruaje vociferando,
que era el tiempo indicado,
de dejar la ruta trazada.
Para el carruaje comenzar.
Y continuar.
Y dejar al carruaje andar.
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