miércoles, 21 de mayo de 2014

Corpse Roads

Han llegado los ciclos lunares que son mis aliados más cercanos y sabios. Ha llegado el tiempo en el cual todo brilla con un tibio rayo de luz. Ha llegado el eclipse total de todas las ideas vagas que no han llegado a casa, las ideas que no saben de alegrías, las ideas que siempre son las que llegan a los grandes ejercitos que mis tierras no han sido capaz de dominar y son las culpables de tales calamidades y desastres cada cierta cuota de tiempo.

Si bien en la corte mi nombre es quién define el destino de toda una nación, los Caballeros Errantes que, holgados con su espada, llegan a la eterna piedra para tratar de insertar su espada y uniser a mi nación-esloquelapiedraquisiera. Los Caballeros Errantes que, holgados con su espada, llegan a la eterna piedra a descansar pero que, los dioses conspiradores contra toda estabilidad, llegan con sus poderes y ahuyentan todo, todo lo que este a su alrededor.

No es el mejor camino que pude haber elegido, pero es el camino que mis pies pueden aguantar, mi sabiduría puede tolerar y mi sapiencia puede cultivar. No hay nada, estan vacias las antiguas alamedas llenas de Pinos con piedras decorando cada paso que dí alguna vez, alegre, y que ahora, las veo como un recuerdo que siempre me llenan de algrías...felicidad creo que la llamaban los antiguos sabios.

A pesar de un reciente huracán que afectó una región de mi nación, estoy construyendo cada cimiento, uno a uno, sudor a sudor, luna tras luna, estrella tras estrella. Entre esas lunas, una sombra ha sido capaz de ser la tercera mano que se necesita acá, en estas ruinas llenas de recuerdos, excesos, fiestas paganas y adoraciones mal recibidas

Saco mi mejor traje de gala;
Saco mi mejor espada;
Saco mi mejor ejército;
Saco mi mejor festín;
Saco mi mejor arreglo;
Saco lo mejor de mí;
Saco mi mejor lágrima;
Saco mi mejor grito;

Los caminos que uno forja en el camino, son los caminos que uno sin querer no logra elegir, sino que logra pavimentar. En base a esta leyendo pagana, he de estar tranquilo y esperar a que, esa gran alameda que fue una vez, sea capaz de volver a ser transitada, con abrazos, sonrisas infinitas y con estrellas jugando a ser niños, decorando nuestras futuras noches llenas de misterios y alevosavías.

La paciencia no es un Don que llegue de un día a otro, digo, no existe en mi nación tal palabra...pero si algo me han enseñados las 25 lunas que venero día y noche, es que cuando el último suspiro deja mis aposentos, es mi propio aposento el encargado de traer nuevos suspiros a un lugar donde el suspiro y el amor, está por sobre todas las bendtas reglas.


La fé es un don, un don que la antigua atlántida y sus descendientes, supieron cultivar de tal forma, que lograron forjar la leyenda más grande que pueda existir en esta nación. Esa leyenda es tan simple como ver el Palacio Real, gobernado por dos coronas y dos espadas, sentados uno al lado de otro, con una coronación en el solticio de verano, en la ciudad de piedra cuando 4 ciclos lunares hayan hecho llorar sangre a la real alma heredera de la nación.

Nunca dije que era el dueño de ésto, nunca dije que Atlántida fue mi hogar, nunca dije...







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